miércoles, 21 de septiembre de 2011

Capitulo 1 -Esto no puede ser cierto-

Dicen que la vida cambia por cosas pequeñas, tan pequeñas que incluso nos pueden parecer insignificantes. Dicen también que la felicidad completa no existe, sino que la encontramos en esos pequeños detalles que por alguna extraña razón te hacen sentir afortunado. Y tienen razón. La existencia de un ser humano puede modificar su rumbo con una pequeña pastilla; un objeto minúsculo que puede adoptar muchas formas y colores y que, según dicen, también te hace "feliz".
Mi hermano es de esos, de los que dicen que hay que disfrutar al máximo, aprovechar todas las oportunidades que la vida te ofrece, porque "hay que vivir la vida". Ese es su lema y no es un mal lema, pero mi hermano abusa de él. Nunca ha sabido decir basta, y por eso ahora está aquí, yaciendo en una cama del hospital desde esta madrugada.
Está en coma, y los médicos no saben si despertará. Lo trajeron sus "amigos". Dicen que estaban en un pub "divirtiéndose" y que compraron unas pastillas para "disfrutar" más de la noche. En cuanto mi hermano se tragó la pastilla se puso pálido y se le quedaron los ojos en blanco. Después se desmayó y desde entonces no ha vuelto a abrir los ojos, y Dios sabe si los volverá a abrir algún día. Mis padres y yo estábamos en casa durmiendo cuando sonó el teléfono y nos avisaron de lo que había ocurrido. Mi padre había sido el que había cogido el teléfono y el primero en enterarse. La expresión somnolienta de su rostro se mudó en otra de puro pánico, y cuando colgó y le contó a mamá lo ocurrido, esta se puso lívida, como si fuese incapaz de asumir lo ocurrido y después comenzó a llorar. Yo no sé cual fue mi reacción esta madrugada al enterarme, pero ahora que estoy sola con mi hermano en la habitación, no puedo cesar de llorar. Pero entre las lágrimas que se agolpaban en mis ojos, lo veo tumbado boca arriba, con el flequillo de su pelo negro descansando sobre su frente, con sus preciosos ojos verdes cerrados. Su piel morena está macilenta y su nariz obstruida por unos tubos que le inyectan oxígeno, porque él solo no puede respirar. Es un estúpido. ¿Es que acaso nunca nadie le ha dicho que no debe tomar droga? ¿Es que nunca nadie le ha advertido sobre las nefastas consecuencias que la maldita droga tenía? ¿ Es que el jamás se ha parado a pensar en nada de esto antes de consumirla? ¿Es que tan poca importancia le concede a su vida arriésgandola de esa manera? ¿No sabe que la muerte la sufren los vivos y todo el dolor que nos causaría su muerte? Claro que lo sabe. Se lo han dicho muchas veces y no es tonto. Sabía todo el riesgo que tenía tomar esa gran bomba en forma de pequeña e inocente pastilla, y aún así se la tragó. El porqué lo hizo, jamás lo podré comprender. Lo peor de toda esta situación es ver como la vida de mi hermano se apaga sin que nadie pueda hacer nada por él. Los médicos intentan mantenerlo con vida, si a ese estado se le puede llamar estar vivo aún, pero ningun miembro de mi familia puede hacer algo por el que no sea rezar, y con eso no vamos a conseguir mucho. Ojalá despierte pronto.
Se acaba de abrir la puerta de la habitación, y por ella han aparecido mis padres. Estan destrozados. Mi madre tiene los ojos rojos e hinchados, seguramente como yo en estos momentos. Los dos parecen haber envejecido en las ultimas horas y sus miradas están apagadas, parece que han perdido toda esperanza de que su hijo despierte.
-Mamá... -digo. Ella no parece oírme, está mirando fijamente a su hijo, deseando ser la primera en apreciar una mejoría por parte de él.
La primera vez que mis padres entraron en la habitación, mi madre se abalanzó sobre él.
-Papá...-digo. Él me mira como si acabase de descubrir que tenía una hija-. Papá, ¿qué dicen los medicos? ¿Se pondrá bien?
Parece que está haciendo un esfuerzo sobre natural para hablar, pero por fin me dice:
-No creen. Dicen que muy poca gente que se queda en coma por motivos de droga despierta-Mi madre ha vuelto a sollozar-. Esperemos que este sea una excepción...
De repente la máquina en la que está conectado mi hermanno comienza a pitar. En ese instante, en  mi madre aparece una expresión de puro terror y comienza a gritar:
-¡Enfermera! ¡Doctor! ¡que alguien nos ayude!
Entonces entran dos mujeres en la habitación seguidas por el médico que había atendido a mi hermano. Nos han echado de la habitación e intentan que la vida que queda en su interior no se extinga. Al cabo de unos minutos, la puerta se abre y el médico, con expresión abatida, nos dice:
-Lo siento, no hemos podido hacer nada. Su hijo ha muerto.
Oigo el chillido de rabia y dolor de mi madre y el golpe que mi padre le ha propinado a la pared. No puede ser, esto no puede estar pasando.Las lágrimas vuelven a mis ojos. Me abro paso como puedo y entro en la habitación de mi hermano. Lo veo tendido en la cama, sigue con los cables al rededor. <<Já como si hubiera alguna posibilidad de que aún viviera>> Parece dormido...pero nadie puede despertar del sueño eterno.  No puede ser cierto, el no puede morir, debe ser fuerte, por mí, por papá, por mamá...Por él...
- Rob, no me puedes dejar, no nos puedes dejar...Mereces vivir, eres un estúpido y un egoísta! Sabes lo que la droga puede hacerte y aún así la tomas, eres un estúpido, en estos momentos me gustaría odiarte, no sabes cuanto, me gustaría que despertaras y así yo podría enfadarme contigo, reprocharte que como me has podido hacerme esto...COMO?! -Las lagrimas van apareciendo a montones- MAMÁÁÁÁÁ! PAPÁÁÁÁ es un milagro!

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